viernes, 6 de junio de 2008
Introducción a la teoría del conocimiento ficcional
a. Necesariamente ha de carecerse del conocimiento real del lenguaje que se desea adquirir ficcionalmente.
b. Se debe poseer un conocimiento parcial e irregular de dicho lenguaje. Un conocimiento no-comprensivo de la pronunciacion, los articulos, las preposiciones y un vocabulario muy restringido.
c. La fuente de dicho conocimiento ficticio debe ser la exposicion no metodica ni sistemática a medios como el cine, la televisión, la radio, la literatura, etc. dentro de las formas en que su contenido no resulta aprehensible. Por ejemplo: Peliculas rusas mal subtituladas, consumo rítmico de musica, lectura de prologos y frases celebres que se tratan de interpretar aproximadamente desde el propio lenguaje.
El resultado es un lenguaje ficticio. Naturalmente, dos individuos con una misma lengua materna y lenguaje ficcional se podran comprender funcionalmente. Sin embargo, lo que propone este trabajo es que dos individuos que comparten el mismo lenguaje ficticio y lenguas maternas diversas podrán entender funcionalmente en igual grado. Esto, por supuesto con los matices que exige la diversidad de dialectos ficticios, resultado de las maneras irregulares de adquisicion del conocimiento ficticio. La comunicabilidad entre dialectos ficticios distinto es siempre mayor que aquella entre dialectos reales. Esta posibilidad de comprensión no restringida a los canales formales, resulta, como muchos habrán intuido, la alternativa abarcadora y democrática que exige la estructura socioeconomica actual. Pero antes de tratar las inmensas posibilidades de este modelo de conocimiento conviene aclararle un poco más. Para muchos, esta fructuosa alternativa ha de resultar incomprensible. Ello se debe, probablemente, a la carencia de conocimiento en linguistica ficticia. Y en este punto hay que desarrollar en que condiciones se puede obtener conociemiento ficticio de cualquier disciplina.
Las exigencias son las mismas que las delineadas más arriba. Mas, al enfrentarnos a la posibilidad de una formación académica ficticia hemos de referirnos a lo que hemos denominado una educación no-comprensiva o (no-razonada). Este medio se suma a aquellos que hemos desarrollado anteriormente pero toma una forma muy particular. Consiste en la exposicion a opiniones de individuos que esten especulando, hablando incohetentemente o, en general, sin ningun fundamento legitimo. En este punto hay un inmenso margen de ambiguedad y riesgo; es dificil determinar cuando una persona esta hablando con sincera ineptitud. Surge, entonces, el peligro de exponerse a conocimiento real que, desde el momento que nos permite articular nociones oficiales de alguna disciplina funcionalmente ha arruinado nuestra posibilidad de adquirir conocimiento ficcional.
Dejemos de lado por el momento la cuestion de la educación no-comprensiva y suspendamosle segun el siguiente principio: Todo conocimiento ficcional se adquiere exclusivamente a partir de una exposición no-comprensiva a contenido. Pasemos entonces a otro punto más avanzado pero que hemos de tratar para siquiera considerar la posibilidad de este ensayo. ¿ La disciplina que estudia el conocimiento ficcional ha de ser ella misma una ciencia ficticia? De ser asi ¿ Exige la ciencia ficticia ser transmitida en una lengua ficticia? Como vimos, todo conocimiento ficticio es, para todos aquellos que lo comparten, funcional y comunicable, pero hasta ahora su adquisición se ha planteado de forma negativa al conocimiento real. Es necesario, entonces analizar todas las vias de transimisión del conocimiento ficticio:
1. Una primera via para dicho conocimiento seria aquella en que es transmitido en lengua ficticia a partir de una exposición coherente y sistemática. Sería el caso de sentar a un grupo de niños en un salon donde recibirian diariamente, en una version formal de un lenguaje ficticio, conocimiento ficticio coherente. En este caso el conocimiento se torna real.
2. En una segunda via, se puede transmitir conocimiento ficticio según los principios de no-comprensibilidad y en un lenguaje ficticio. De ello surge un nuevo conocimiento ficticio de segundo grado.
3. Una tercera via plantea la transmisión comprensiva de conocimiento ficticio en una lengua real. El resultado será conocimiento real y ello principalmente por la comprensibilidad.
4. La última via plantearía la transmisión no-comprensiva de conocimiento ficticio en una lengua real. Esta es la condicion en que caracterizamos la adquisición primera de un lenguaje ficticio. En el caso de dicha primera adquisición utilizamos como premisa la inexistencia de actor que intencionalmente transmita conocimiento ficticio. Es necesario aclarar que de existir dicho transmisor intencionado se corre el peligro de que este, aun involuntariamente, transmita de manera comprensiva. "El orden nos agarra por sorpresa cuando tratamos de evadirle"
El segundo caso es aquel que identificamos como la legítima transmisión de conocimiento ficticio. Ella supone que todos los participantes en la comunicacion de la ficción estaran involucrados en lo que denominamos el circulo de ficcionalización. Esto significa que todos sustraeran de su conocimiento ficticio toda pretensión de legitimidad al momento de transmitirlo. La transmisión sucede en un vacio de comprensión. ¿Cómo puede haber comunicación sin comprensión? Ambos actores han de llenar el vacio comprensivo con la constante labor de ficcionalización. Asi lo transmitido siempre será recibido dentro de una nueva ficción dentro de la que ocupará una posición arbitraria. Asi la comunicación de la información mas trivial supondrá siempre la reconfiguración de la lengua ficticia. Para ilustrar el circulo de ficcionalización supongamos la situacion de un juego de "telefonito malogrado". Supongamos cinco jovenes sentados en una ronda, el primero construye un enunciado apartir de libre asociación " el terror verde, la neurociencia" el mensaje se transmite con la tergiversación lúdica y libre que caracteriza a este juego. Supongamos, sin embargo, que ninguno de los jovenes olvida los enunciados que va recibiendo y produciendo. En cambio los articulan y rearticulan constantemente, de la misma manera construyen un sentido dinámico que cambia con la inserción de cada nuevo enunciado. El sistema subjetivo inconstante (ficticio) que cada joven construye es el ambito en el que el conocimiento ficcional encuentra su carater funcional y constructivo. Nuestros cinco jovenes,`por ejemplo, podrían coordinar un ensayo sobre calentamiento global a partir del contenido ficcional de su juego. ¿Cómo? Ello nos remite a la naturaleza de este ensayo.
Este se adscribe más bien a la tercera via de transmisión propuesta, en la que se construye conocimiento real (comprensible) en un lenguaje real a partir de uno ficticio. Asi, este ensayo sobre la teoría de la ficción no es ficticia. Ello supone una serie de problemas. En primer lugar no sera accesible para el mayoritario grupo de académicos ficticios, en tanto que pretendera serlo para los reales. Sin embargo, dichos académicos reales no podrán aceptar el valor constructivo y funcional del conocimiento ficcional. No es cuestion de este ensayo explorar el proceso por el cual los individuos igualan aquello que encuentran aceptable con lo que les resulta comprensible, contatamos, de todos modos, que tal es el caso. De ello que, al no aceptar la posibilidad de un conocimiento ficcional flexible y menos restringido, el sociologo real declare que el contenido real de este ensayo sobre el conocimiento ficcional es incomprensible. De ello que este ensayo se encuentre en una especie de limbo. Incomprensible tanto para especialistas reales como ficticios. Si el unico ambito en que se puede aceptar/comprender la funcionalidad del conocimiento ficcional es en el mismo ¿ Cómo defender nuestra tesis de que, en vez de ser un conocimiento hermético y discriminatorio, posee los canáles más abiertos y democráticos? Es necesario apelar a la multidimensionalidad del conocimiento humano.
Respecto a lo ultimo, sostengo que, necesariamente, el individuo ha de poseer en alguna esfera de su vida conocimiento ficticio que utiliza y transmite como conocimiento real. A ello llamo conocimiento ficticio ingenuo. Este es igualmente funcional pero mucho más extendido, su principal limitación es que de ser descubierto como conocimiento ficcional es usualmente descartado, en vez de ser inscrito en el circulo de ficcionalización. Por ello, más que invitarles a descubrir que espacio de su vida se sostiene en conocimiento ficticio, les animo a que en un acto de sinceridad para con la naturaleza humana acepten la presencia de dicho conocimiento en sus vidas. De ser capaces de admitir aquello podríamos comenzar a utilizar con mayor libertad los beneficios del circulo de ficcionalización. Resultaría posible, ademas, empezar a concebir al sucesor de la ciencia en el trono del pensamiento humano
lunes, 21 de abril de 2008
Diez
1
Sábado de marzo, madrugada profunda, una bolsa agujereada es arrojada desde un auto, es golpeada consecutivamente por varios vehículos hasta asentarse al borde de la acera bajo una estación de transporte público.
2
Mientras se aclara el día el mar bosteza, su niebla envuelve al barrio como a un insecto, huele a aliento de reptil, a madriguera de ratas; avanza leve por el laberinto de callejuelas, su ritmo es miserable, rastrero y hermoso como las siluetas que se ocultan con su llegada.
3
Una figura endeble, asustadísima, avanza a saltos en el pavimento, arroja bocanadas de vaho mientras revuelve apresurada bolsones de basura, lleva consigo un costalillo repleto de plásticos y cartones, ocasionalmente algún juguete roto o una prenda desteñida van a parar también a su interior.
4
Gira en la esquina camino a casa, ya casi no puede con el costalillo, piensa en papá Nicanor, en el eco de su carcajada mientras le dice que compre pan y mantequilla, o tal vez queso, como cuando le llevo esa radio vieja que apestaba a orines y que colocó cuidadosamente al lado de su uniforme apolillado en el muro de las fotografías.
5
Patea la bolsa ligeramente, tantea su contenido, ensancha una abertura: son libros, está pesada, la arrastra con la otra mano, aprieta los dientes, comprime el pecho, respira en intervalos, ya falta poco se dice e inclina su cuerpo hacia adelante como si escalara el asfalto, hundiendo los pies con furia, con alegría.
6
El anciano agita los brazos, abulta la cara y su carcajada espanta a los gatos de la cama, se pone de pie picando con el bastón el suelo, da dos pasos, tropieza con la bacinica, se sienta en el banquillo al lado de una mesa tambaleante cubierta de goterones de cera. Ojea las dos bolsas, le pide a Juan que ponga la más grande en el barril del patio, coloca la otra bajo sus piernas, retira uno a uno los libros y los tiende sobre la mesa. Con una mano le revuelve el cabello a Juan y le dice que vaya, que se dé prisa, que hoy comerán café con leche y pan con mantequilla. Juan corre, su cuerpecito bate la puerta, el sonido de sus pasos se pierde de inmediato.
7
El viejo abre los libros, frota con sus dedos el papel, están en buen estado piensa, siente el aroma antiguo que despliegan sus hojas, piensa en las aulas, en el brillo de sus zapatos, en el altavoz anunciando cuarenta vueltas después del desayuno, casi puede sentir el calor clavado en el rostro, los tazones de comida hirviendo, los cigarrillos a escondidas, las luces de burdel, el tiempo.
8
Pega la cabeza hacia la mesa, en la superficie de los libros puede observar claramente diversas marcas, rasguños, mordidas, golpes desde distintos ángulos, se acerca más, le parece distinguir un rostro, un gesto de pavor grabado en la cuerina, mira con detenimiento, una imagen lo arranca de golpe del banquillo, tiembla, posa sus manos contra la mesa, incrusta las uñas en la cera, piensa: no cabe duda, soy yo. Cierra los ojos, un líquido viscoso se le adhiere a la garganta, huele a sangre, oye ladridos, graznidos, martillazos rompiendo el aire, siente el balazo quemándole la pierna, las noches en el pabellón pestilente, los frasquitos de orina, las agujas bajo la piel, el dolor, los gritos ciegos volando entre las camas. Abre los ojos, una máquina de carne lo tritura todo, sus manos, el banquillo, la niebla, la bacinica.
9
El cuerpo del viejo tendido de espaldas, los ojos abiertos, la boca atiborrada de papel, los libros dispersos en el suelo, Juan se sienta sobre la cama, su llanto explota, lanza golpes secos contra un libro, gruñe con furia, refriega sus manos contra su cara, se saca entremezclados moco y lágrimas; abre el libro, cierra los ojos, piensa en dios y sólo ve una ameba brillando esplendorosa en la oscuridad.
10
Domingo de marzo, madrugada profunda, una bolsa agujereada es arrojada desde un puente, es golpeada consecutivamente por varios vehículos hasta asentarse al pie de un poste de alumbrado público.
domingo, 13 de abril de 2008
Laura P. N° 2
Desde el asiento de copiloto vemos el departamento y nos atrae un gran ventanal sucio en el que parpadea una luz fluorescente como disparos en mute.
Estamos ahora más cerca, la fachada fue alguna vez de falso mármol blanco, ahora es uno más de los dientes amarillentos del centro.
En el lobby: un vigilante mira con indiferencia un monitor diminuto. Primerísimo primer plano de sus gruesas gafas, vemos el reflejo de dos mujeres en un talkshow golpeándose.
Frente a una puerta descascarada. Cuadro negro, el sonido de llaves.
En el cuarto del fluorescente parpadeante: por primera vez vemos al oficial de espaldas a nosotros. No sabemos que mira alrededor con desprecio por la general sensación de desamparo de aquella sala; podemos, en cambio, ver el reflejo intermitente de la luz sobre su calva, la marca de sudor en su ajustada camisa de crema entero.
Primer plano del rostro del oficial, redonda y brillante de grasa, al acercarse a la puerta del dormitorio. 'Esteban, soy yo'. Surge la leyenda '1996'. Le vemos de cuerpo entero ahora, frente a la puerta, de perfil nos encontramos por primera vez con toda la prominencia de su panza envuelta en una camisa distinta -azul marino entero-, se abre la puerta y escuchamos '¿Cómo mierda entraste tu acá?' El oficial entra a la habitación.
En primer plano el oficial de espaldas, su camisa con una pronunciada campana de sudor, en segundo plano un joven escuálido de ojos saltones y serquillo engomado, sentado al borde de la cama, observándole incómodo. ' He usado tu llave, Esteban, dime, ¿cómo has entrado tú?' 'Un amigo me esperaba acá desde la mañana yo le...' 'Le habías dejado quedarse luego de pasar la noche ¿no es así?' Esteban se tira para atrás sonriendo, suspira. Primer plano de su rostro ' Eres un loco de mierda, Merino. Si pues, me lo tire'-descendemos por su cuerpo frágil y triste: la camiseta roja con fragmentos inconexos de mensajes positivos en ingles; el borde de su abdomen con dos o tres vellos; su buzo gris con manchas amarillas; sus pies descalzos, planos, de dedos anormalmente alargados-' ya se va quedando dos veces, me recibe después de la academia y nos ponemos a ver tele hasta la madrugada y después follamos hasta que sea hora de volver a la academia ... Bueh, de igual voy a necesitar que me devuelvas esa llave, se va el fin a Trujillo' ' ¿Has hablado con tu madre últimamente, Esteban?'- volvemos, su cuerpo no ha cambiado pero una vez en su rostro nos sorprende una expresión de terror- ' Le he dicho que has dejado de ir a la academia, va a dejar de enviarte dinero.' Volvemos al oficial de espaldas y a Esteban, recostado sobre la cama de manera que solo vemos sus pies hasta el instante en que salta de golpe y se abalanza sobre el oficial. Forcejean durante unos segundos, luego el oficial le estampa contra la puerta. Primer plano sus rostros, ambos están agitados, el oficial descansa su frente en la de él, se desliza de manera que su perfil esconde el rostro de Esteban que ha dejado de intentar zafarse, le dice al oído ' No te preocupes sobrinito, yo me voy a ocupar de ti, pero tienes que comportarte...
Estamos frente a la puerta descascarada. El oficial sale, por un instante escuchamos a Esteban que le maldice con alaridos llorosos, luego cierra la puerta detrás de sí y desciende, le seguimos durante el primer tramo de escalones pero le dejamos en el primer descanso, por un rato escuchamos aun el rechinar de su mano contra la baranda. Aparece la leyenda ‘2006’ escuchamos carcajadas y luego quejas lujuriosas, de repente aparecen entrelazados los cuerpos de Esteban y Laura. Le ha levantado contra la pared, pero a Laura le ha dado frío el metal de la baranda en el culo y ha saltado como una loca, casi se han desplomado ambos escalera abajo, pero él les ha contenido, la tiene de la cintura en el aire y no le suelta. Sube las escaleras y le seguimos, su cuerpo ha cambiado: lleva un bibidí negro que delinea una espalda ancha, sus hombros, a los que se aferra Laura, se han abultado, al igual que sus piernas que avanzan firmes hacia una puerta cotidianamente barnizada. Con Laura sobre un hombro pataleando entretenida, Esteban tantea en la oscuridad por el cerrojo, finalmente lo encuentra, los amantes pasan pero no les seguimos, la puerta se cierra detrás de ellos. La baranda rechina, el oficial aparece en su camiseta crema, reconocemos la calva y las extremidades fofas, de sus movimientos da la impresión que ha perdido algo de vitalidad, sin embargo encuentra el cerrojo sin problemas.
Cuadro negro ‘Esteban, soy yo’ se abre una puerta. Pan right, El oficial: aun agitado de las escaleras; la pared entre la sala tibiamente iluminada y el cuarto; Esteban: aun agitado por los jugueteos de hace tan solo un instante; el cuarto que ha perdido el poster de Oasis por un espejo y un colgador donde esta su uniforme; Laura: aun más agitada ahora, desnudo entre el oficial sádico, su amante celoso y la pared. ‘¿Cómo has entrado aquí?’ volvemos ‘He usado la llave de Laura’ tan pronto alcanzamos la figura de Esteban este salta sobre el oficial y le tumba inmediatamente, Laura cierra la puerta del cuarto tras los hombres que se revuelcan en la sala. Nos quedamos con ella, escuchando detrás de la puerta, al sonido del forcejeo lo reemplaza un gemido de rabia antigua acompasado por golpes secos contra el parqué. El ruido se detiene, se abre la puerta de las escaleras. Y luego se abre esta puerta, sin embargo, Laura reacciona demasiado lento y Esteban ya le ha tomado por el brazo y los cabellos. Pan left, a través de la sala con Laura tratando de librarse, gritando de dolor y frustración, Esteban impasible le arrastra hasta la puerta del departamento y le lanza junto al cuerpo ensangrentado del oficial, cierra la puerta detrás de sí. ‘El desgraciado arregló esa bendita luz’
para Mario R. por joderme con que escriba esta historia
lunes, 17 de marzo de 2008
Divino Enchoche
En las últimas semanas habrá notado, seguramente con tristeza o hasta ansiedad, la ausencia de nuestra adivinanza. Pues bien, por más doloroso que nos resulte, comprendemos que merecen una explicación. La adivinanza, estimado lector, se encuentra temporalmente indispuesta por un severo caso de estupro divino. Naturalmente esta noticia resultó perturbadora para nosotros sus colegas. La adivinanza, en cambio, conservó en todo momento un decoro para muchos fastidioso; los escandalizados sugirieron que se publique una demanda formal y una proclama violenta y conmovedora que la gente pudiese firmar con esa vaga sensación de que habría que construir más casas en alguna parte. Estas sugerencias por supuesto fueron ignoradas y los revoltosos fueron intercambiados por queques de arroz en una feria.
Lo cierto es que la adivinanza dejo desde un principio muy claro cómo es que debían contarse los hechos. Debía empezarse, nos dijo, por la tarde de la víspera en que un hombre le dijo al oído ‘¿sabía Ud. que el nombre científico del pato salvaje es Histrionicus histrionicus histrionicus?’ su voz le había resultado viscosa pero agradable como el mango y si bien había deseado encarar al mensajero pasaba entonces la diez que siempre se demora muchísimo y ¡zás! la adivinanza ya estaba alzando el brazo y saltando como una loca al carro que se seguía de largo - uno con los años agarra estos habitos, algo como remedos de leyes más perfectas y bellas, que le pisotean a uno por ejemplo la curiosidad de si los angeles se ven de veras como fantasmas travestidos. En todo caso la anunciación fue tomando durante el viaje una forma irrevocable y tramposa; nos confesó que se había sentido fácil y a la altura del canal dos había decidido sabotear el encuentro. Pero a las ocho estaba en su cama viendo ‘Cabaret’ molesta consigo misma por haber elegido un calzón de los bonitos. No hubiera sido necesario que nos contara lo que sucedió a continuación: los granitos de vidrio que encontramos regados por toda su habitación eran el resultado de una explosión de luz y mirra de la cual había surgido un pato salvaje que de manera menos espectacular se había posado en el vientre de la adivinanza por tres minutos para luego toser un poco, hacer algunas caricias mas compasivas que dulces y partir en cámara lenta entre coros angelicales. Irritada por el asunto de la ventana y aprovechando la lentitud ridícula y solemne con que las divinidades se elevan, la adivinanza tomo de las patas al animal, y le estampo varias veces contra la pared hasta que dejo de moverse. Nosotros le habíamos encontrado en aquel cuarto que vibraba aun por la violencia y el olor a misa, la incomodidad de la incertidumbre se condensaba lentamente en nuestros rostros formando expresiones de pasmo un poco bobas que compartimos sin vergüenza; entonces un ‘¡glin!’ que venía de la cocina nos impulso en las direcciones más extrañas: Mario corrió al baño donde hundió la cabeza en el wáter mientras jalaba la bomba una y otra vez; Gonzalo tomó una almohada y se escondió debajo de un escritorio; Narda se metió en su canasta de la ropa sucia usando un vestido negro con flores rojas que nadie supo bien cuando se puso; yo falle estrepitosamente en el intento de teletransportarme y termine lloriquiando en silencio de cuclillas con los pulgares en la nariz y los índices en los oídos. Por el sonido de la portilla del horno sospechamos que la adivinanza había elegido en su desesperación un escondite mortal ; fue por eso que tan solo lenta y cautelosamente fuimos acercándonos a la mesa del comedor atraídos por el olor embriagador del mejor pato en salsa agridulce que se haya preparado, como muchos canturreamos entre risas en la sobremesa.
jueves, 13 de marzo de 2008
Mi relación con Paula - Final
Era mediados de marzo. Paula ya llevaba un par de semanas conmigo y nada, lo cual era especialmente frustrante, porque con el calor del verano ambos íbamos en ropa interior por la casa. Besito por aquí, besito por allá, y cuando la casa se ponía calentona, en una me ponía el parche. No lo entendía del todo, después de la discusión del otro día había asumido que el intercambio sería simple: ella podía quedarse y yo me la tiraba. Pero las cosas no fueron así, después de todo, ella no estaba de acomodada: Paula chambeaba, llevaba plata(aunque nunca movió un dedo en la limpieza) y se tragaba, todas las tardes, medio libro de mi incompleta colección 'Premios Nobel' de "El Comercio", los únicos que pude sacar, por cuestiones de espacio de la casa de mis viejos.
-¿Vas a sacarme alguna vez?- me preguntó un día, asomando soñadores ojos marrones por encima de la tapa dura y azul de 'Crónica de una muerte anunciada'.
-No somos precisamente una pareja normal...
-¡Qué mierda! Nos inventamos algo...
Y así hicimos. Los siguientes días fueron la presentación oficial de Paula a mi mundo. Se la presente a mis amigos de chamba, universidad y colegio; a Paula la conocí en un café, en una clase, por un amigo común, por una prima, por la chamba y, en la más alucinante porque mi taxi atropeyó a su perro que, lastimosamente, no sobrevivió. Vivía en mi casa porque ya íbamos un año y me lo tenía bien guardado, porque sus padres habían muerto en un accidente y ella no soportaba la nostalgia que le daba su hogar, por sencilla conveniencia y porque la habitación donde se hospedaba se cayó con el terremoto del año pasado(menos mal ella estaba comiendo en un chifa). Por lo general, las historias salían espontáneamente, nada preparado, purita improvisación y seguida de corriente, con risitas cómplices y enternecedores abrazos.
A Paula siempre le fue fácil crear esas historias, siempre le fue fácil actuarlas y siempre le fue fácil creérselas. Nunca me perdonó haber matado a su perro(me pidió un cachorro en compensación por mucho tiempo) y de vez en cuando salía al cementerio a rezarle a sus padres(una vez fui con ella, había escogido a un matrimonio recientemente fallecido al que nadie iba a visitar). Solo cambiaba su actuación cuando agregaba algo que entraba en directa contradicción con una historia anterior. Cuando me di cuenta de esto, asumí que sería mi única puerta abierta para el sexo.
Pero claro, no es que solo pensara en sexo... Sinceramente, le había tomado cariño y ella lo sabía perfectamente. Por eso esperé, creo que me enamoré de ella como había predicho y esperaba que soltara de la manera tradicional(dejarse llevar por los toqueteos sensuales sobre la cama y por el alcohol). Así pase varios días, semanas, conocidos, pajeadas, libros(que ella compraba), afeitadas. más mugre, noches sensuales, alcohol, cigarros, abrazos, besos e historias, pero nada. Tenía que tomar cartas en el asunto. Tenía que inventar otra historia.
-Hola-le dije, una noche que salimos a la inauguración de un bar, al volver del baño.
-Hola.
-Me llamo Rubén, ¿y tu?
-Margarita-me dijo, con toda la naturalidad del mundo-¿Te conozco?
-Aún no-respondí, aguantando las lágrimas de tristeza por haber perdido a Paula y las de felicidad por el sexo tanto tiempo aplazado.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Laura P. Nº1
Se que algunas de estas cosas habrán de sonarte un poco suicidas, Laura y, de alguna manera, todo intento de alejarme de ti lo ha sido. Sin embargo, no debes sentirte responsable por el destino de mi cuerpo o mi alma.
